La mañana de este lunes 2 de junio, estudiantes de la Unidad Académica Profesional (UAP) de Tlalnepantla de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) se encontraron con las instalaciones tomadas por un grupo reducido de alumnos, sin previo aviso ni consulta al resto de la comunidad universitaria.
De acuerdo con testimonios, seis estudiantes realizaron la toma con el aval de la directora, quien firmó un documento autorizando. Esta decisión, afirman estudiantes de la licenciatura en Administración, se dio de forma repentina, sin convocatorias formales a asamblea y sin que la mayoría de los docentes o alumnos tuvieran conocimiento.
“Literal, muchos venimos hoy solo a perder el tiempo. Venimos desde lejos y no sabíamos nada. Solo nos dieron una hoja para firmar que estábamos enterados”, señaló una de las estudiantes afectadas.
Durante un tenso diálogo entre estudiantes, padres de familia y personal académico, algunos alumnos exigieron respeto a los acuerdos de mayoría y cuestionaron el procedimiento del paro, acusando opacidad, desorganización e imposición. Otros, en contraste, defendieron el derecho a la protesta, llamando a evitar confrontaciones y buscar el diálogo.
El motivo central del movimiento estudiantil gira en torno a la modificación del artículo 43 del Reglamento Universitario, exigencia que ya está siendo revisada por el Consejo Universitario. El punto clave es la no criminalización de las protestas estudiantiles, tema que ha generado controversia tras los recientes destrozos en el Edificio Administrativo Central y que ha puesto a la institución en el centro de una crisis institucional sin precedentes.
Además, en un posicionamiento publicado por la Asamblea UAP Tlalnepantla, las y los estudiantes señalan que la toma también responde a causas que consideran justas y necesarias: alzar la voz contra la violencia de género; exigir comedores subsidiados ante las dificultades económicas de quienes vienen de otras ciudades; luchar por la gratuidad y contra la deserción escolar; reclamar infraestructura digna; y reconocer al Consejo Universitario como vía para procesos democráticos y transparentes.
“El entorno en el que aprendemos también es parte de nuestra formación”, indican. En el comunicado también expresan que no buscan afectar a compañeros o compañeras en sus calificaciones y agradecen la solidaridad del estudiantado de otros planteles, como Toluca. “Porque no somos criminales, somos estudiantes que exigimos lo que merecemos: una educación digna, gratuita y libre de violencia”, concluyen.