Entre el arte urbano y los mensajes ocultos
Caminar por una ciudad y encontrarse con un par de tenis suspendidos en los cables eléctricos es una imagen cada vez más común. Aunque parece un simple acto de travesura, este fenómeno, conocido popularmente como “shoefiti” —un juego de palabras entre “shoe” (zapato) y “graffiti”—, encierra múltiples interpretaciones que varían según la cultura y el contexto en el que ocurre.
El origen de esta práctica suele atribuirse a Nueva York, donde jóvenes comenzaron a lanzar sus zapatillas como una expresión de arte callejero. Desde allí se extendió a distintas ciudades del mundo, adquiriendo significados diversos. En algunos barrios marginales de Estados Unidos y América Latina, los zapatos en el tendido eléctrico se han vinculado a la delimitación de territorios de pandillas o incluso a la presencia de puntos de venta de drogas. Tanto es así que en Los Ángeles llegaron a impulsar campañas para retirar este calzado, pues se consideraba un símbolo negativo en la vía pública.
Sin embargo, no todo gira en torno a la violencia o la delincuencia. En varios países, los tenis colgados son también un tributo a personas fallecidas, una forma simbólica de mantener viva su memoria. En México, por ejemplo, se conecta con la expresión popular “colgar los tenis”, que hace referencia a la muerte. En otras ocasiones, se trata de celebraciones personales: el fin de la secundaria, una graduación, un matrimonio o el término del servicio militar. En España, durante años los soldados colgaron sus zapatos en los cables al concluir la instrucción como señal de despedida.
También hay versiones más ligeras: bromas entre amigos, retos juveniles para ver quién lograba enganchar el calzado o simples actos de ocio. En este sentido, para algunos vecinos no tiene más trasfondo que la diversión pasajera de un grupo de adolescentes.
Lo cierto es que los zapatos colgados en los cables de luz constituyen una manifestación urbana abierta a múltiples lecturas. En algunos contextos pueden ser advertencias, en otros homenajes, y en muchos casos, simples ocurrencias. La próxima vez que veas unos tenis balanceándose en lo alto de un poste, recuerda que detrás de esa imagen puede haber una historia distinta, marcada por la cultura, la comunidad y el momento en que fueron lanzados.