Trabajadores del campo en el norte mexiquense bendicen animales y maquinaria por la celebración de su santo patrono, esperan que lleguen las lluvias para sus cultivos pues este año ha sido caótico para el campo ante la sequía que se experimenta en la región , tienen poca cosecha y la que generan se echa a perder por la falta de agua.
En la celebración religiosa de San Isidro Labrador, campesinos en Acambay bendijeron a sus animales,y maquinaria ,pero también a sus cultivos y cuerpos de agua ; al mismo tiempo que rezaron pidiendo a su santo patrono por las lluvias.
Para las familias campesinas y agricultores que viven del maiz, este año ha sido caótico pues sus cosechas desde en temporal agrícola pasado han sido pocas y las que se logran reiteraron se echan a perder por falta del vital líquido, sumando a la crisis hídrica la peor sequía para esta y las 15 demarcaciones norteñas, ya que sus presas entre ellas la de huapango que es el principal cuerpo de agua y de almacenamiento para sus riegos agrícolas está casi seca ; afectado de manera directa no solo a los agricultores de Acambay, también a los suelos agricolas en Aculco, Timilpan, Jilotepec, Morelos y Soyaniquilpan.
Fue al mediodía de este miércoles 15 de mayo, que campesinos se reunieron en su iglesia donde además de pedir por su prosperidad y por sus familias, recorrieron sus cultivos.
“Aprovechamos para pedir por la lluvia, ya que hemos tenido pocas cosechas y estas se echan a perder por la falta de agua, además de que ya en otros años habíamos sufrido por el desabasto, pero en este 2024 lo hemos sufrido y resentido más; tenemos fé y vamos a usarla para pedir por el agua”, expresó don Alejandro.
Lorenzo Francisco otro campesino de Acambay mencionó que el campo está abandonado, debido a que desde hace años dejó de ser redituable y varios buscaron emplearse en otro sector.
Destacó que desde hace tres años acude a la misa en honor a San Isidro Labrador, pero sus abuelos lo hacen desde hace mucho, pero este año la celebración se siente diferente, con tristeza y preocupación.
Esta tradición religiosa también se vivió diferente para otras localidades del norte mexiquense que también viven del campo, pues en localidades como Tecoac, y San José del Tunal en Atlacomulco, acudieron a sus manantiales y pozos de agua para unir su fé y pedir por el vital líquido y que no los alcance la sequía también