El especialista en temas político-electorales Tonatiuh Medina cuestionó la conducción de las sesiones del Consejo General y consideró necesario revisar de manera gradual el financiamiento público que reciben los partidos políticos.
Las recientes confrontaciones registradas durante las sesiones del Instituto Nacional Electoral (INE) han puesto bajo la lupa la conducción de su Consejo General, particularmente el papel de su presidenta, Guadalupe Taddei, de cara al próximo proceso electoral.
En entrevista para Primero lo Primero, el especialista Tonatiuh Medina consideró que los debates intensos entre consejeros y representantes partidistas forman parte de la dinámica de los órganos electorales, pero advirtió que la presidencia del instituto debe garantizar condiciones de equilibrio y permitir que las distintas fuerzas políticas expresen sus posturas.
Medina señaló que históricamente han existido fuertes confrontaciones dentro del Consejo General del INE, incluso entre representantes de partidos, consejeros y legisladores, pero sostuvo que anteriormente no se había llegado al punto de amenazar con retirar a un representante por sus expresiones.
A su consideración, lo ocurrido recientemente debe ser observado, pues podría representar una limitación a la participación de los partidos dentro del máximo órgano de dirección electoral.
“Lo que están haciendo los representantes está bien, pero lo que está haciendo la consejera presidenta está mal”, afirmó.
El especialista explicó que los representantes partidistas tienen no solamente el derecho, sino también la obligación de defender las posiciones de sus respectivas fuerzas políticas, incluso mediante debates fuertes, siempre que permanezcan dentro de los cauces institucionales.
El reto rumbo a las próximas elecciones
Medina consideró que uno de los principales desafíos para el INE será mantener una conducción equilibrada durante el próximo proceso electoral, particularmente ante la posibilidad de que las confrontaciones políticas se intensifiquen conforme avance la contienda.
Sostuvo que las diferencias entre partidos deben permanecer dentro de las instituciones y que corresponde a la presidencia del Consejo General garantizar que todas las fuerzas políticas tengan espacio para argumentar, cuestionar y defender sus posiciones.
En este sentido, consideró que la conducción del instituto debe privilegiar la tolerancia y el equilibrio para evitar que las discusiones políticas se conviertan en restricciones a la participación de los representantes.
Morena recibiría más de 3 mil 600 millones de pesos
Durante la entrevista también se abordó el proyecto de financiamiento público para los partidos políticos de cara al próximo proceso electoral.
De acuerdo con las cifras comentadas, Morena recibiría más de 3 mil 600 millones de pesos, mientras que el PRI tendría alrededor de mil 372 millones; Movimiento Ciudadano, mil 354 millones; el Partido Verde, mil 167 millones, y el Partido del Trabajo, cerca de 946 millones de pesos.
Por su parte, el PAN y Somos México recibirían alrededor de 246 millones de pesos cada uno, mientras que para candidaturas independientes se contempla una bolsa superior a 47 millones de pesos.
Ante la diferencia en los montos, Tonatiuh Medina consideró que las prerrogativas deberían reducirse de manera gradual, pues actualmente el financiamiento se determina mediante una fórmula que contempla tanto una distribución igualitaria como otra basada en el porcentaje de votos obtenido por cada partido.
Recordó que anteriormente se han planteado propuestas para modificar esta fórmula, pero no han prosperado debido a la falta de consenso entre las propias fuerzas políticas.
A su juicio, una eventual reducción de los recursos debería realizarse de manera progresiva. Incluso planteó que una disminución de 50 por ciento podría aplicarse gradualmente, con recortes anuales.
El especialista también recordó que el financiamiento federal no representa todos los recursos públicos que reciben los partidos, ya que a estos se suman las prerrogativas que obtienen en las entidades federativas.
De esta manera, la conducción del debate político y el elevado financiamiento de los partidos se perfilan como dos de los temas que el INE deberá enfrentar rumbo al próximo proceso electoral, en un escenario donde las diferencias entre las fuerzas políticas podrían aumentar conforme se acerque la contienda.