Por: Jessica González
El gobierno de Estados Unidos impone un arancel del 25% a las importaciones automotrices, con trato preferencial para el T-MEC.
El 26 de marzo, la Casa Blanca publicó un comunicado adelantando información sobre la propuesta arancelaria global que el gobierno de Estados Unidos tenía programada para el 2 de abril. En dicho documento, se anunció que el presidente Donald Trump firmó una proclamación basada en la seguridad nacional del país, imponiendo un arancel del 25% a las importaciones de automóviles y ciertas autopartes.
El arancel aplicará a los automóviles importados para consumo o retirados del almacén a partir del 3 de abril de 2025 y, para autopartes, a más tardar el 3 de mayo de 2025. Estos aranceles permanecerán en vigor salvo que se modifiquen o eliminen expresamente. Además, se especifica que este impuesto se sumará a cualquier otro derecho o cargo aplicable a los productos importados.
Sin embargo, el comunicado también establece un trato preferencial para los vehículos y autopartes que califiquen bajo el T-MEC. Los importadores podrán presentar documentación para demostrar el contenido estadounidense en los automóviles importados, lo que permitirá que el arancel del 25% se aplique únicamente al valor del contenido no estadounidense. En el caso de las autopartes, el arancel no se aplicará hasta que se establezca un proceso específico para determinar la proporción de contenido extranjero en cada pieza.
Ante este anuncio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, durante la conferencia mañanera del 27 de marzo destacó que el país mantiene una comunicación privilegiada con Estados Unidos en torno a estos ajustes. Además, reiteró la postura de que, bajo el T-MEC, no deberían existir aranceles dentro de la región, pues la esencia del tratado comercial es garantizar el libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.