Krzystof Charamsa, el sacerdote expulsado de la Congregación para la doctrina de la fe tras anunciar que era gay, considerado ya como uno de los defensores de los derechos de las personas LGBTI más influyentes del mundo, dice, en entrevista con SinEmbargo, que la Iglesia católica mexicana es homofóbica, pero ni más ni menos que la Iglesia católica de otros países. Y a aquellos que se sumaron a las marchas en apoyo “a la familia tradicional” en México, les manda un mensaje: “Si salieron a las calles, en realidad no aman a Dios”.
Para Charamsa “es muy triste ver” que la Iglesia católica en México no se ha pronunciado en contra de otros problemas que aquejan al país como la corrupción, la pobreza o la pederastia, y sí lo ha hecho para luchar “contra los derechos humanos de personas inocentes sólo porque no son heterosexuales”. Él considera que la Iglesia es responsable por el odio a los homosexuales y la división entre homosexuales y heterosexuales, “esto no es obra de Dios”.
Ciudad de México, 9 de octubre (SinEmbargo).- Eran los primeros días de octubre de 2015 y la jerarquía católica se preparaba para el arranque del “Sínodo extraordinario de obispos sobre la familia”.
Se trataba, básicamente, de un encuentro convocado por el Papa Francisco y los obispos, en el que la élite clerical “debatiría” durante dos semanas para, al final, presentar al mundo, entre otras cosas, el único concepto de familia reconocido por el Vaticano y su estrategia para preservarla.