La orden ejecutiva emitida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para revisar los criterios federales de protección del lobo gris mexicano ha generado preocupación entre especialistas en conservación, debido a que la medida podría afectar los esfuerzos binacionales emprendidos durante más de tres décadas para recuperar a esta subespecie en peligro de extinción. Ante este escenario, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, llamó a mantener la coordinación entre ambos países, toda vez que se trata de una especie que habita a ambos lados de la frontera y cuya conservación requiere acciones conjuntas.
Sheinbaum Pardo destacó que la protección del lobo gris mexicano no puede abordarse únicamente desde una perspectiva nacional, debido a que su distribución comprende territorio mexicano y estadounidense. En este sentido, la presidenta señaló que “(el lobo mexicano) es una especie que es transfronteriza, no solamente está en Estados Unidos, también está en México”, con lo que subrayó la necesidad de que los gobiernos mantengan mecanismos de colaboración para evitar que las medidas adoptadas en uno de los dos países afecten los esfuerzos de recuperación desarrollados en conjunto.
Y es que la orden de Trump instruye al secretario del Interior, Doug Burgum, a revisar los criterios federales mediante los cuales se protege al lobo gris mexicano, bajo el argumento de que su presencia representa un riesgo para el ganado y los seres humanos. Sin embargo, especialistas en conservación han advertido sobre las posibles consecuencias de modificar dichas medidas; actualmente, de acuerdo con los datos referidos, entre 317 y 319 ejemplares viven en libertad en Arizona y Nuevo México.
Con respecto a las causas que habrían motivado la decisión estadounidense, María Elena Hoyo, exdirectora del Zoológico de Chapultepec y activista por los derechos de los animales, señaló que la presión ejercida por grupos de rancheros de Arizona y Nuevo México habría sido un factor determinante. Si bien la presencia del depredador puede generar conflictos con actividades ganaderas, la especialista sostuvo que las afectaciones atribuidas al lobo gris mexicano sobre el ganado en Estados Unidos representan menos del uno por ciento.