La gira Debí Tirar Más Fotos World Tour de Bad Bunny ha desatado una inesperada controversia por el uso de una réplica de una vivienda conocida como “La Casita”, originalmente ubicada en Humacao, Puerto Rico. La casa, construida en los años 60, fue usada inicialmente para un cortometraje con permiso limitado, pero luego se replicó en tamaño real para formar parte central de la escenografía y zonas especiales en los conciertos. Para los fans, representa cercanía y un espacio íntimo dentro de espectáculos masivos, pero su éxito generó un conflicto legal.
El dueño original, Román Carrasco Delgado, de 84 años, interpuso una demanda millonaria contra el artista y las productoras, alegando que su vivienda fue utilizada más allá del acuerdo inicial y que la exposición le causó estrés y pérdida de privacidad. Solicita alrededor de 6 millones de dólares por daños y enriquecimiento indebido.
La polémica también se extendió a los fans en conciertos recientes, como los de Ciudad de México, por la ubicación de “La Casita” en zonas económicas, lo que provocó que algunos compradores de boletos VIP o “Pit” se sintieran defraudados. La promotora defendió la estructura como un elemento icónico del show y anunció ajustes en la disposición de los asientos para mejorar la visibilidad.
Hasta ahora, Bad Bunny no ha hecho declaraciones públicas sobre la demanda ni sobre las quejas de los fans. Su equipo y las productoras solo han defendido la presencia de “La Casita” como parte del montaje artístico y visual del tour.
Este caso pone sobre la mesa debates sobre derechos de propiedad, uso artístico, transparencia con el público y límites entre arte y comercio, dejando abierta la incógnita sobre cómo se resolverá el conflicto legal y si la polémica afectará la percepción de los fans sobre sus conciertos.