Del 24 al 28 de agosto, se celebra la Semana Mundial del Agua 2025, la conferencia más importante a nivel internacional sobre este recurso, organizada por el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI). Los eventos y pláticas abordan emergencias vinculadas al estrés hídrico, como el cambio climático, la degradación ambiental, la pérdida de biodiversidad y la pobreza, y destacan la innovación y la conciencia como herramientas clave para su conservación.
Según datos de AquaTech 2025, México enfrenta retos significativos: el país se encuentra entre las 25 naciones con mayor estrés hídrico, con 41.8% del territorio en sequía moderada a excepcional, aunque la temporada de lluvias alivia parcialmente la situación. Además, el gasto de los hogares en servicios de agua se triplica desde 2008, mientras que el acceso disminuye del 70.2% al 65.5% en solo cuatro años.
El uso del agua es otro desafío: la agricultura consume 76% del recurso, mientras que casi 50% del agua potable se pierde en las redes de distribución, afectando a 42% de los mexicanos que no tienen acceso diario al agua en su hogar. La contaminación también es crítica, ya que 60% de los cuerpos de agua presentan algún grado de contaminación y solo 34% de los puntos de muestreo tienen buena calidad de agua. Además, solo uno de cada tres mexicanos tiene acceso a infraestructura de saneamiento, y entre 40 y 50% de las plantas de tratamiento no operan, por lo que apenas se trata 51% de las aguas residuales.
Sin embargo, hay avances: 12 estados, como Baja California y Tabasco, mejoran la dotación de agua, y sistemas en Chiapas, Guerrero y Tlaxcala muestran mejoras sostenidas. También, desde noviembre de 2024, usuarios industriales y del campo se comprometen a aportar 2,500 millones de metros cúbicos de agua para consumo humano, como parte del Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad.