Por Arturo Cravioto
Una alta asistencia de poblanos y visitantes se registró durante el Desfile Cívico-Militar conmemorativo a la Batalla del 5 de Mayo, transformando las avenidas principales en una auténtica fiesta popular. Entre el aroma de los antojitos típicos y el bullicio de las bandas de guerra, miles de personas disfrutaron del paso de los contingentes, desafiando el intenso sol que caracterizó la jornada matutina en la capital poblana.
Llamó la atención la presencia de sombrillas de color guinda, utilizadas por los asistentes para cubrirse del calor, las cuales portaban promociones del gobierno estatal y el nombre de Laura Artemisa García Chávez. Este matiz político se mezcló con la festividad ciudadana, evidenciando que el marco de la celebración cívica sigue siendo un escaparate relevante para figuras públicas y para la difusión de mensajes institucionales ante la gran concentración de personas.
Los comerciantes locales reportaron ventas extraordinarias de chalupas, elotes y bebidas refrescantes, elementos que se han vuelto inseparables de la experiencia del desfile en Puebla. La logística ciudadana incluyó la renta de sillas y la colocación de carpas improvisadas, creando un corredor de convivencia donde la historia y la cotidianidad se fusionaron durante las casi tres horas que duró el paso de los diversos agrupamientos.
Al concluir el evento, la zona de Los Fuertes y el Bulevar 5 de Mayo permanecieron concurridos por turistas que aprovecharon la ocasión para visitar los museos y monumentos cercanos. El saldo de la jornada fue positivo en términos de afluencia, reafirmando que, más allá del protocolo oficial, el desfile es un motor económico y social que mantiene viva la tradición de conmemorar la victoria sobre el ejército invasor.
