Hogares inyectan liquidez y dinamizan sectores clave en diciembre
Por: Berenice León
El cierre de año en Atlacomulco no solo está marcado por el consumo de temporada, sino por un comportamiento financiero determinante: la llegada de remesas, que representa una de las principales fuentes de liquidez para el municipio durante diciembre.
Diciembre concentra el envío más alto de remesas para hogares con familiares en Estados Unidos. En Atlacomulco son muchas comunidades donde se tiene un índice importante de población migrante, y este flujo financiero se traduce en un impulso directo a la economía local.
“En diciembre sí se nota cuando llegan los dólares. La gente compra más y pregunta menos por precios”, comenta un comerciante del centro, quien cada año identifica el repunte.
La liquidez inmediata es el motor del consumo, y las remesas de diciembre permiten a familias contar con recursos adicionales en un periodo donde el gasto aumenta.
Entre los gastos que se generan están la compra de alimentos, ropa, calzado, juguetes y artículos navideños, lo cual beneficia directamente a comercios locales y a vendedores de temporada.
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Además, se utilizan como un ajuste financiero en el pago de deudas, créditos pequeños, colegiaturas y servicios atrasados. Esto reduce la presión sobre los hogares y mejora la capacidad de gasto en enero.
En otros casos se destinan a microinversiones domésticas, como la compra de materiales, reparaciones en vivienda, electrodomésticos o herramientas, impulsando ferreterías, tiendas de materiales y pequeños proveedores.Aunque todo el comercio se ve beneficiado, los sectores con mayor repunte asociado directamente a remesas son tiendas de ropa y calzado, panaderías, carnicerías, pollerías y abarrotes, donde el gasto se orienta a cenas y reuniones.
Para Atlacomulco, donde una parte importante de las familias mantiene lazos migratorios, las remesas representan no solo un ingreso emocional el recordatorio de quienes están lejos sino un motor económico que dinamiza al comercio y sostiene a cientos de hogares. Y diciembre, por tradición, es el mes donde más se siente esa fuerza.
“Mi esposo no podrá venir este año, pero lo que manda sí nos ayuda a pasar diciembre sin tanta presión”, comparte una vecina de San Lorenzo.