Temas como la situación de las familias y con ello del tejido familiar, las guerras vigentes en el mundo, la economía global, serán parte de los factores que tomarán en cuenta los cardenales que elegirán al nuevo Papa.

Valle de Tulancingo, Hidalgo.- Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, Arzobispo de la Provincia Eclesiástica de Tulancingo, así lo consideró, señalando que será necesario reflexionar sobre este y otros temas para determinar al nuevo líder de la Iglesia Católica a nivel mundial.
Aclaró que en este momento apenas están teniendo reuniones las congregaciones generales, y cuando consideren estar listas, iniciará el cónclave, en donde se elegirá al nuevo sucesor de Pedro.
El lunes 21 de abril falleció el Papa Francisco, y el pasado fin de semana se llevaron a cabo sus funerales, tras lo cual inicia el proceso formal de sucesión, precisamente con la reunión de las congregaciones generales.
Monseñor Domínguez Couttolenc enfatizó que ninguno de los cardenales que participarán en el cónclave podrá hacer proselitismo; “está estrictamente prohibido”, aseguró.
Por lo que la decisión será en base a la reflexión personal, en la que deberán tomar en cuenta los factores ya señalados, así como otros más, para que el nuevo Papa trabaje acorde a las actuales realidades.
“Recordarle a la gente que las personas de fe creemos realmente en la acción del Espíritu Santo, por lo que es una responsabilidad muy grande determinar quién va a ser el sucesor de Pedro”, aseveró el Arzobispo de Tulancingo.
Consideró mundano que actualmente existan incluso casas de apuestas que aprovechan las circunstancias para usar la sucesión del líder la Iglesia Católica como si fuera un juego.
“Lo que se busca es un perfil de acuerdo a los actuales temas sociales, con el apoyo del Espíritu Santo”, insistió Domínguez Couttolenc.
En ese sentido, recordó que el recién fallecido Papa Francisco fue un hombre extraordinario, que deja un legado humanístico muy importante.
“Se interesó sobre todo en los pobres materiales, los que menos bienes tienen; pero de igual manera se preocupó por aquellos pobres espirituales”, estos últimos, en el sentido de que recuperen y afiancen su fe en el catolicismo.