- Se estima que los esfuerzos de protección contribuirán a prevenir dos millones de casos de cáncer de piel a nivel mundial cada año hasta 2030, según datos de la ONU.
Hoy, 36 años después de la adopción del Protocolo de Montreal, se resalta la necesidad de continuar las acciones destinadas a la protección de la capa de ozono, uno de los acuerdos medioambientales más trascendentales para la humanidad. A lo largo de este tiempo, se ha logrado mantener “estacionado” el agujero de ozono en la estratosfera gracias a medidas significativas.
Uno de los logros más destacados ha sido la reducción en la producción y consumo de compuestos fluoro y bromo carbonados, que durante décadas se utilizaron en refrigeradores desde la década de 1950 y que se descubrió que eran altamente reactivos con el ozono. Esta reducción ha sido fundamental para preservar la integridad de la capa de ozono.
Sin embargo, se advierte sobre la presencia de una nueva generación de refrigerantes y propelentes similares que se emplean en aerosoles, y se hace un llamado enfático a reducir su uso para prevenir que afecten la capa de ozono al ascender a la atmósfera.
Además de la disminución en el consumo de productos que contienen bromuros, como pinturas y esmaltes, se resalta la importancia de reducir el uso del automóvil, ya que emite óxido de nitrógeno, que en ciertos casos puede contribuir a dañar la capa de ozono en la estratosfera.
La capa de ozono, una capa invisible ubicada en la atmósfera terrestre con un espesor de 10 kilómetros y situada a una altura de 15 a 35 kilómetros sobre la superficie, juega un papel crucial al absorber los rayos ultravioleta (UV) del Sol. Esto, a su vez, protege la vida en la Tierra al evitar que los dañinos rayos UVC y UVB alcancen la superficie.
El 16 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, recordando la importancia de estos esfuerzos.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente indica que, gracias al Protocolo de Montreal, existen pruebas de que la capa de ozono “cicatriza” y se espera su recuperación hacia mediados de este siglo. Se anticipa que el agujero de ozono en la Antártida se cerrará en la década de 2060, y otras regiones regresarán a los niveles de ozono anteriores a 1980 antes de esa fecha.