#Opinión Dr. Arturo Argente Villarreal Escuela de Derecho Tec de Monterrey Campus Toluca.
- La oposición en México no ha estado a la altura de las circunstancias.
Dada la naturaleza multidimensional de nuestros retos, la clase política opositora tendría que dirigir su trabajo de análisis en atender un plan, con una visión de Estado, que nos llevara a atender los problemas estructurales que enfrentamos como país. Todo su trabajo se reduce a seguirle el juego al Presidente y descalificar, con un nivel “poco” profesional, cada una de sus declaraciones mañaneras. Parece un juego que comprende una cacofonía incesante de pseudo acontecimientos muy difíciles de jerarquizar y procesar en tiempo real. AMLO, aun con el libro “El rey del cash” y la filtración “los Guacamaya papers”, ha logrado controlar la percepción que los ciudadanos tienen de su persona y sus decisiones como ningún otro político.
Esto no quiere decir que el presidente no haya cometido errores como la encrucijada en contra de determinados órganos autónomos, el fracaso de las compras consolidadas de medicamentos, la cancelación del aeropuerto de Texcoco, provienen de una visión anacrónica del Estado que se encuentra representada por decisiones políticas carentes de sustento técnico y económico. También, se siguen manifestando actos de nepotismo, como se ha dado en el pasado, y la gente calla si se nombra a un amigo, pariente o aliado suyo, “¡No es nepotismo si es entre nosotros!”, se ha de pensar y una vez que se cumpla su ciclo en el gabinete, el siguiente paso es un puesto de elección popular, es todo un ciclo generoso que no se acaba, igual que en el pasado. Hay contorsiones lógicas que pueden manifestarse cuando creen que están “del lado correcto de la historia”. Y se resalta la aparición de muchos hijos con protagonismo en estos tiempos tan complejos donde, desafortunadamente, no llegan los mejores. Lo que importa es el interés individual o de la familia, el país no importa, hay que exprimirlo sin piedad.
Los partidos de oposición han gastado enormes recursos económicos y humanos en desacreditar la figura presidencial y se han olvidado de proponer y formular alternativas, sólo vociferan que no debemos caminar hacia el “populismo”, entonces ¿hacia dónde debemos ir?
Lo cierto, es que se deben de generar más empleos formales que consolide un incremento en la protección social que pueda contener el grave malestar derivado de la realidad que hede la profunda precariedad que enfrentamos. La molestia del ciudadano recae en la escases que sufre la mayoría de la población para darle una buena calidad de vida a las familias mexicanas.
En suma, la oposición debe entender que el modelo económico que enarboló durante las últimas cuatro décadas fracasó, por lo que no puede seguir idealizando un pasado que fue generoso con ciertas élites, pero miserable con las mayorías. Necesita trabajar en diferentes alternativas y dejar de acusar a AMLO de anacrónico por querer regresar a los setenta. Además, necesita renovar sus cuadros, pues sus actuales dirigentes llevan a cuestas un desprestigio que los hace impresentables y que representan un pasado de frivolidad, abusos e impunidad y que la gente no quiere volver a ver. Sólo nos queda el anhelo de tener un México más justo y equitativo para todos.