Por Violeta García
El Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (IGAVIM) Observatorio Ciudadano ubicó al municipio de Tepeaca dentro de las demarcaciones con los registros más elevados en la perforación de tomas clandestinas y robo de hidrocarburo en los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex). El reporte técnico detalla que la persistencia de esta práctica delictiva en la zona centro del estado de Puebla mantiene a la localidad como un foco de atención prioritario para las corporaciones de seguridad pública.
El análisis del organismo no gubernamental recopila datos oficiales obtenidos a través de solicitudes de acceso a la información pública dirigidas a la empresa productiva del Estado, evidenciando que los tramos que cruzan por el municipio registran una frecuencia constante de intervenciones ilícitas. Las autoridades del IGAVIM argumentaron que los factores socioeconómicos regionales y la infraestructura de ductos existente facilitan el asentamiento de grupos dedicados al mercado informal de combustibles, afectando tanto el patrimonio nacional como los márgenes de seguridad de las poblaciones civiles aledañas.
La acumulación de carpetas de investigación por el delito de sustracción ilegal de energéticos sitúa a la región dentro del denominado corredor del Triángulo Rojo, lo que obliga al despliegue periódico de patrullajes especiales por parte del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional. Los indicadores del observatorio ciudadano señalan que, además del robo de gasolina y diésel, las bandas organizadas han diversificado sus actividades hacia la ordeña de gas licuado de petróleo (LP) mediante válvulas herméticas de alta presión.
El IGAVIM turnó las conclusiones de su diagnóstico estadístico a las comisiones del Poder Legislativo local y a las dependencias de protección civil estatal con el propósito de optimizar los mapas de riesgo y fortalecer los protocolos preventivos. El organismo civil concluyó puntualizando que abatir la incidencia delictiva en Tepeaca exige no solo la contención policial de los flujos de distribución, sino la implementación de auditorías físicas permanentes en los predios rústicos colindantes a las carpetas asfálticas.
