Cifras oficiales de la Organización Nacional Expendedores de Petróleo (Onexpo) muestran la gravedad de la situación por la que atraviesa el entorno gasolinero derivado de la paralización económica por COVID-19 y, dan una idea del impacto que ya aqueja el sector, compuesto en un buena medida por pequeñas y medianas empresas (Pymes) del que dependen directamente hasta 250 mil personas.
En tiempo récord, la venta de este combustible en México se enfila al colapso y amenaza con arrastrar a la quiebra a cientos de gasolineras: tan sólo entre el 10 y el 18 de abril, su comercialización al público se contrajo en 80%, un punto inédito que apunta que sólo dos de cada 10 litros disponibles se están vendiendo, incluso antes de entrar a la Fase 3 de la pandemia por COVID-19.
Cabe mencionar que la caída de ventas de combustible ha sido particularmente pronunciada en zonas urbanas, mientras que a nivel rural la estimación más reciente de la organización apunta a un descenso del 65%. En lo que toca a diésel, el promedio de venta nacional habría acusado una menor pero aún cuantiosa reducción, del 35%, por ser un combustible de principal uso agrícola.