La vivienda del ISSSTE en México entra en una nueva etapa. Después de más de tres décadas, el FOVISSSTE retomará la construcción directa de vivienda, marcando un cambio relevante en la forma en que se atienden las necesidades habitacionales de las y los trabajadores del Estado.
Durante años, el modelo se centró principalmente en el otorgamiento de créditos para la adquisición de vivienda. Sin embargo, el contexto actual —con precios en aumento, oferta limitada y zonas urbanas cada vez más saturadas— ha hecho evidente la necesidad de replantear las estrategias.
El regreso a la construcción no es un detalle menor. Implica recuperar la capacidad de incidir directamente en la oferta de vivienda, particularmente en zonas urbanas donde el acceso se ha vuelto cada vez más complejo.
En ciudades como la Ciudad de México, este tipo de acciones cobra especial relevancia. Áreas centrales, como la zona de Cuauhtémoc, han enfrentado procesos de encarecimiento y transformación urbana que han dificultado la permanencia de muchas familias, generando fenómenos como la gentrificación y el desplazamiento.
Ante este escenario, la apuesta por desarrollar vivienda en zonas bien ubicadas busca acercar opciones más accesibles, reduciendo distancias, tiempos de traslado y costos asociados a vivir en la periferia.
Más allá del anuncio, el verdadero reto será la ejecución: garantizar que estos desarrollos sean suficientes, bien planeados y realmente accesibles para quienes los necesitan.
La conversación es clara: en un país donde el acceso a la vivienda se vuelve cada vez más complejo, recuperar la capacidad de construir puede ser una de las claves para equilibrar el crecimiento urbano.