El investigador de la UAEMéx considera que las irregularidades detectadas en el examen de admisión deben servir como alerta para todas las universidades que aplican evaluaciones en línea.
Las irregularidades detectadas durante el proceso de admisión a licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) deben convertirse en una llamada de atención para todas las instituciones de educación superior que aplican exámenes en línea, afirmó el investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Luis Alfonso Guadarrama Rico.
Durante una entrevista en Primero lo Primero, el especialista señaló que la UNAM debió realizar una fase piloto más robusta antes de implementar el nuevo esquema de evaluación remota y exigir mayores garantías a la empresa encargada de la plataforma tecnológica.
A su juicio, el caso también obliga a revisar qué está ocurriendo en las más de 30 universidades públicas del país que utilizan sistemas similares para sus procesos de admisión, ya sea desde el domicilio de los aspirantes o mediante aplicaciones en sedes controladas.
Sin embargo, Guadarrama sostuvo que el problema va más allá de la tecnología y exhibe una falla de fondo en la formación ética de la sociedad.
El investigador afirmó que, si un número importante de aspirantes estuvo dispuesto a hacer trampa para obtener un lugar, también deben revisarse los valores promovidos desde las escuelas, las familias e incluso las instituciones públicas.
“El sistema educativo y el sistema familiar han fallado en la construcción de una cultura donde el mérito y la honestidad sean suficientes para acceder a una oportunidad”, señaló.
Asimismo, advirtió que la alta demanda de ingreso a las universidades públicas continúa siendo otro de los factores que presionan estos procesos, por lo que consideró necesario fortalecer el presupuesto destinado a la educación superior para ampliar la oferta de espacios.
Finalmente, indicó que la comisión creada por la UNAM para revisar las irregularidades enfrenta el reto no solo de esclarecer lo ocurrido, sino también de recuperar la confianza y credibilidad del proceso de admisión, mientras que el resto de las universidades del país debería aprovechar este caso para revisar y fortalecer sus propios mecanismos de evaluación.