El programa federal para erradicar los embarazos en niñas de 10 a 14 años enfrenta limitaciones por la falta de recursos, personal y una estrategia focalizada, advierte el investigador Luis Alfonso Guadarrama.
La estrategia del Gobierno de México para erradicar los embarazos en niñas de entre 10 y 14 años podría no alcanzar sus objetivos si no se corrigen fallas en su diseño e implementación, advirtió el investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Luis Alfonso Guadarrama Rico.
Durante entrevista en Primero lo Primero, el especialista explicó que el programa, presentado este año por la Secretaría de las Mujeres, busca eliminar este fenómeno antes de 2030 y reducir los embarazos entre adolescentes de 15 a 19 años. Sin embargo, consideró que la estrategia pierde efectividad al intentar atender ambos grupos con los mismos recursos.
Uno de los principales problemas, señaló, es que el Gobierno Federal contempla financiar únicamente tres personas por entidad participante: dos brigadistas y un coordinador, quienes tendrían que recorrer los municipios prioritarios para identificar y atender los casos.
Guadarrama consideró que ese esquema resulta insuficiente para entidades como el Estado de México, donde se concentra el mayor número de embarazos adolescentes del país.
Además, cuestionó que todas las entidades reciban prácticamente los mismos recursos, sin considerar el tamaño de su población ni la magnitud del problema en cada estado.
El investigador también criticó que la estrategia no aproveche herramientas como información georreferenciada, análisis de datos o inteligencia artificial para identificar las zonas con mayor incidencia y dirigir mejor los esfuerzos de prevención.
A ello se suma, dijo, una excesiva carga administrativa para acceder a los recursos federales, lo que dificulta la operación del programa.
Pese a las observaciones, Guadarrama reconoció que el país sí ha registrado avances en la disminución de embarazos adolescentes durante los últimos años, aunque advirtió que municipios mexiquenses como Ecatepec, Chimalhuacán y Toluca continúan concentrando un alto número de casos.
También destacó que la creación de servicios de salud amigables para adolescentes ha contribuido a reducir las cifras, aunque insistió en que todavía hacen falta estrategias mejor planeadas, con mayor presupuesto y sustentadas en evidencia científica para atender un problema que, además de afectar a niñas y adolescentes, perpetúa ciclos de pobreza y vulnerabilidad.