El director general del proyecto reconoce que la cifra final sigue sin definirse debido a contratos aún sin cerrar.
Ian Arriaga
El Tren Maya, una de las obras insignia del gobierno federal, sigue generando dudas en torno a su costo real. Óscar David Lozano Águila, actual director general del proyecto, admitió recientemente que desconoce el monto total invertido hasta el momento, lo que impide calcular el plazo para recuperar la inversión.
Según el propio Lozano Águila, el motivo principal de esta incertidumbre es que el proyecto no solo contempla la construcción de la vía férrea, sino también obras complementarias en los cinco estados que atraviesa el tren, las cuales buscan beneficiar directamente a las comunidades locales. Sin embargo, muchas de estas intervenciones aún no concluyen contractualmente.
El funcionario explicó que, aunque encabeza la operación del Tren Maya, no estuvo involucrado en la etapa de construcción, responsabilidad que correspondió a dependencias como Fonatur y la Secretaría de la Defensa Nacional, así como a diversas empresas privadas. Actualmente, se continúa trabajando en el cierre de contratos, en particular los relacionados con los Centros de Atención a Visitantes (Catvis) ubicados en zonas arqueológicas.
Esta falta de claridad ha encendido alertas sobre la dimensión real del gasto público y los mecanismos de transparencia alrededor del megaproyecto. Lozano afirmó que será posible ofrecer cifras definitivas una vez que todos los contratos estén cerrados y auditados.
Mientras tanto, persiste la incertidumbre sobre el costo final del Tren Maya y los plazos para que la inversión pueda ser amortizada, una preocupación vigente tanto entre especialistas como entre sectores de la sociedad civil.