#OpiniónYAnálisis por #RaúlMandujano
Raúl Mandujano Serrano
Durante mi infancia, cuando iba a la primaria, subía al camión, al Delfín, le llamábamos. Viajaba con mi mochilota de cuero cargada de libros y libretas que pesaban que dá miedo. Tendría unos 6 años y eran tiempos en los que los papás confiaban en que nada nos pasaría, ni en la calle, el camión o la escuela.
Hoy difícilmente eso volvería a ocurrir. Aunque si andábamos con miedo, y es que varias generaciones crecimos con la idea del “robachicos” o “el viejo del costal”, ese que usaban nuestras mamás para amenazarnos, y obedeciéramos. El término de “robachicos” se hizo mediático por allá de 1960, con el secuestro de Fernando Bohigas, un niño de clase media que vivía en la colonia Juárez con sus padres. Él desapareció del patio del edificio mientras jugaba. Se lo llevó una mujer que no podía tener hijos y anhelaba uno, de preferencia rubio. Sin embargo, llevarse a niños pasó de robarlos por bonitos, a explotarlos laboralmente pidiendo limosna o robando bolsos, y terminó en temas de abuso sexual.
Por eso, en el debate sobre si, las y los alumnos deben usar celulares, los intereses de autoridades, docentes y padres de familia son distintos. Mientras los ideólogos de la transformación educativa refieren que distraen, afectan el rendimiento escolar y generan problemas de conducta, para mamás y papás es una herramienta indispensable para saber dónde están sus hijos e hijos mediante apps de geolocalización.
La discusión surge en un contexto donde los jóvenes lideran en el mundo la utilización de teléfonos móviles, con un promedio diario de siete horas y media en línea, algo similar a una jornada laboral. Pero la preocupación va más allá de los minutos frente a la pantalla, sino sobre su impacto en el aprendizaje o si los convierte en posibles víctimas de robos.
Me parece que no, no deben negarlos en la escuela, pero debemos formar a docentes capaces de utilizar la telefonía digital como herramienta de aprendizaje, incluso incorporarla como nueva materia, igual que la educación en salud mental. No podemos quedarnos en la época de “Simitrio” como cuando yo estudiaba, ni en el aprendizaje ideológico. Es momento, me parece, de iniciar una verdadera transformación educativa aliada de la tecnología digital. Mi X @raulmandujano.