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#Radiografía | Las rutas de la Flor y el Mezcal en el sur mexiquense

por Shaira Mulia

Rafael Rodríguez

El sur del Estado de México tiene mucho que ofrecer y en Ultra Noticias nos fuimos a dar una vuelta por la Ruta de la Flor y la Ruta del Mezcal, dos recorridos que muestran otra cara de la entidad: la de sus productores, sus sabores, sus paisajes y el trabajo que todos los días sostiene a miles de familias.

La primera parada fue la Ruta de la Flor, una experiencia que permite entrar a los invernaderos de municipios como Villa Guerrero, Tenancingo, Coatepec Harinas e Ixtapan de la Sal, para conocer de cerca cómo se producen, seleccionan, cortan y preparan las flores que después llegan a mercados, hogares y celebraciones.

Ahí entendimos que una flor no es sólo un adorno. Antes de estar en un ramo, pasa por manos que la cuidan, la revisan, la cortan y la acomodan con precisión. Detrás de cada rosa, crisantemo, gerbera, lili, girasol o clavel, hay oficio, experiencia y una tradición que se ha mantenido por generaciones.

La ruta también incluye un taller de diseño floral, donde las y los visitantes pueden armar sus propios arreglos y acercarse a la parte creativa de esta actividad. Porque la floricultura no sólo es producción; también es diseño, identidad y una de las actividades económicas más importantes para esta zona del Estado de México.

Y como todo buen recorrido por el sur mexiquense, la experiencia también pasa por la mesa. La Ruta de la Flor contempla la degustación de platillos tradicionales que forman parte de la identidad regional, entre ellos el pepeto, una comida típica que recuerda que el turismo también se conoce por sus sabores.

Después seguimos hacia la Ruta del Mezcal, una travesía que nos llevó a Malinalco, entre cerros, tierra y agaves. Ahí visitamos espacios como Re-Mula, una fábrica artesanal donde el mezcal se explica desde su origen: desde el cultivo del maguey y la jima, hasta la cocción, fermentación, destilación y degustación final.

Lo interesante de esta ruta es que el mezcal no se presenta sólo como una bebida, sino como una historia familiar. En estas fábricas, muchas veces el conocimiento ha pasado de generación en generación, y cada paso del proceso refleja paciencia, trabajo físico y orgullo por un producto que ya forma parte de la identidad mexiquense.

En entrevista, la secretaria de Desarrollo Económico del Estado de México, Laura González, nos explicó que esta estrategia se encuentra en una primera etapa de posicionamiento. La intención, dijo, es que durante lo que resta del año las visitas guiadas ayuden a colocar a la región sur dentro del mapa turístico del país y permitan dar a conocer tanto sus productos como sus procesos.

De acuerdo con la funcionaria, el proyecto avanza en dos caminos: por un lado, consolidar la imagen turística de la región; y por otro, fortalecer la comercialización del mezcal mexiquense a partir de la denominación de origen. La expectativa es que, a partir del próximo año, estas rutas puedan generar una derrama económica constante para las comunidades participantes.

Al final, recorrer la Ruta de la Flor y la Ruta del Mezcal permite entender que el sur mexiquense no sólo tiene paisajes bonitos. Tiene manos que producen, familias que sostienen oficios, comunidades que buscan nuevas oportunidades y una identidad que florece entre invernaderos, agaves, cocinas y caminos.

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