- #OpiniónYAnálisis Por #CynthiaValeriano
Vaya conflicto que se asoma entre México y Estados Unidos por el recién publicado decreto que revoca los permisos de liberación al ambiente en México, de semillas de maíz genéticamente modificado, así como la instrucción a dependencias como la Secretaria de Agricultura, de Medio Ambiente y de Hacienda de abstenerse de adquirirlas, utilizarlas, distribuirlas, promoverlas e importarlas.
Lo anterior, se complementa con la restricción total a la importación, producción, distribución y uso de glifosato, un potente herbicida utilizado en la producción agrícola, que de forma gradual deberá abandonar el mercado nacional hasta el 31 de enero del 2024.
La discusión sobre las semillas genéticamente modificadas ha estado en el ojo de la opinión pública y científica desde finales de los setentas, cuando firmas trasnacionales con apoyos públicos de los gobiernos financiaron robustas investigaciones, para modificar el ADN de las semillas, a fin de preservar rasgos de fortaleza en estas que las vuelva más resistentes a las plagas, les permita elevar su rendimiento productivo y desde hace 30 años, resista también condiciones extremas de climas y disrupción de los ecosistemas.
Hasta el momento, no existe evidencia científica concluyente que respalde la tesis de que el consumo humano de semillas transgénicas, ocasione enfermedades o daños físicos, en realidad, las razones principales por las que en muchos países esta prohibida su utilización, se debe a las fallas de mercado que han derivado en una alta concentración en manos de 4 grandes empresas trasnacionales que controlan poco más del 50% del mercado de las semillas del mundo: Bayer, Corteva, ChemChina y Limagrain.
Las investigaciones realizadas y la constante modificación de las semillas existentes desde mediados de 1900 y hasta nuestros días, han tenido fuertes efectos en el desarrollo agrícola en el mundo por el poder de mercado ejercido por estas 4 empresas:
Para empezar podemos hablar de las repercusiones más obvias del caso, si la reproducción de las semillas en su mayoría se concentran en pocos competidores, es el poder de mercado de estos lo que produce un control del precio a conveniencia, mucho se ha hablado del enorme capital invertido en las investigaciones para el desarrollo y mejoramiento de las semillas, pero poco se profundiza en los efectos negativos de la protección intelectual de las semillas patentadas, que prohíben el acopio y la reproducción de las semillas, para los productores que las adquieren, condenándolos a alimentar financieramente una industria concentrada en pocas manos.
Existe por otro lado, el claro efecto al entorno, el enorme riesgo de desaparecer especies nativas, que en su inmensa mayoría, se encuentran plenamente integradas con el entorno agroecológico, de acuerdo con los datos proporcionados por la FAO, tan solo en los últimos 100 años ha desaparecido el 75% de las variedades de cultivos existentes a partir de los procesos de modificación genética de las semillas.
También existe el efecto del negocio redondo, toda vez que los productores deciden adquirir las semillas certificadas y patentadas de las grandes multinacionales, son condicionados a adquirir el paquete tecnológico que incluye los fertilizantes y pesticidas desarrollados como parte del sastre a la medida de quien vende la semilla, lo que implica no solo un sobre costo para el agricultor, que de no seguir al pie de la letra las indicaciones de mantenimiento de los cultivos, no puede obtener la producción deseada en cada ciclo, sino que estandariza la producción de alimentos a nivel global, elevando el riesgo de perdidas por el surgimiento de plagas cada vez más resistentes y agresivas y cambios climáticos extremos.
En cierto sentido, la lógica de no contribuir al acaparamiento y concentración del mercado en aquellos que detentan la propiedad intelectual de las semillas, a fin de incrementar su presencia en nuestro país, es acertada, México es autosuficiente en maíz blanco, e incluso exporta parte de su producción a países como Zimbaue, Guatemala o Kenia, sin embargo, en el maíz amarillo, utilizado en su mayoría para la elaboración de alimento para el ganado, persiste una fuerte dependencia comercial de Estados Unidos, que es la causa de la posible disputa entre naciones, ya que los productores norteamericanos, han solicitado que su país convoque un panel de controversias contra México por el decreto publicado.
El problema en tal caso no es la oferta, ni siquiera la posibilidad de que el déficit de maíz pueda generar escasez y por ende presione aun mas el precio de la tortilla y derivados, menos del 5% del maíz amarillo se destina para el consumo humano en nuestro país, (aunque eso no evitaría que exista la tentación de elevar el precio de la tortilla bajo el argumento de la contracción del mercado por el decreto) el asunto es de forma, para variar, la estrategia planteada, sin tener un plan b de contención, sin medir los efectos en otros mercados y el valor total de nuestra balanza, con promesas de recursos destinados a la investigación y el fortalecimiento de la producción nacional, pero sin un programa que realmente cristalice la intención gubernamental, lo que reduce el análisis a una narrativa meramente política, un discurso sin fondo que puede provocar un mayor daño del beneficio que cree encontrar.
JRGA