Los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, le exigieron dar a conocer dónde están sus hijos, y pidieron su prisión a casi 12 años de los hechos
Gerardo García
Almoloya de Juárez, México.- El exgobernador de Guerrero, Ángel “N” rompió el silencio para declarar tener la coincidencia tranquila y negar algún vínculo con el crimen organizado, previo a ser vinculado a proceso
Por su parte, los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, le exigieron dar a conocer dónde están sus hijos, y pidieron su prisión a casi 12 años de los hechos.
Lo anterior en la audiencia celebrada entre el martes y este miércoles en los juzgados del penal de El Altiplano donde el político guerrerense fue vinculado a proceso por el delito de desaparición forzada, y por el que se decretó cuatro meses para la investigación complementaria.
Previo a la resolución de su situación jurídica, el exmandatario de Guerrero, se solidarizó con los familiares de Ayotzinapa, y confió que las autoridades puedan resolver el caso. Y es que, aseguró, conocer lo que es perder un hijo, pues hace seis años perdió a uno por un aneurisma.
Recordó que en su mandato apoyó a los normalistas porque fue el primero en recorrer Ayotzinapa, aunque posteriormente tuvo desencuentros por represiones cometidas por el gobierno federal, y por último el caso de sus desaparición.
“Ojalá Dios quiere que se encuentre algo ahí (con todas las investigaciones) ojalá que ya se llegue a una solución, y sobre todo, se sepa dónde se encuentran los muchachos”, expresó.
El político guerrerense ratificó tener la conciencia tranquila y en paz, y negó tener vínculos con el crimen organizado, y de hecho reveló que pidió a la federación en su momento la captura del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, por su relación con la delincuencia.
Además, acusó que una de las dos testigos protegidos, quienes laboraban en el Tribunal Superior de Justicia, podría tener nexos con lideres criminales por lo que pide se investigue, además que con ella tuvo diferencias porque en su momento pidió privilegio para desarrollar su labor.