Pese a que los gobiernos municipales y cooperativas artesanales han hecho lo propio , en conjunto con la Secretaria de Turismo para incentivar al consumo local, la compras on line y la promoción de los productos artesanales, esto no ha permitido una reactivación económica ideal para el sector
Atlacomulco, Estado de México. – La falta de festivales culturales, exposiciones, y turistas en municipios como Acambay; El Oro; Jocotitlán; Temascalcingo y Atlacomulco ha provocado pérdidas de hasta el 80 por ciento para artesanos mazahuas, complicando el panorama el tercer rebrote por COVID19.
Casos como el de la familia López que se dedica a la cerámica en alta temperatura , y cuyo taller se encuentra en la comunidad de Bassoco entre los límites del Oro y Temascalcingo, es un ejemplo de a situación que se vive, pues como otros artesanos no han podido recuperarse economicamente desde el año pasado, y las visitas de turistas y consumidores a sus talleres apenas llega al 20 por ciento.
“Fue bastante duro. Emocionalmente, fue un golpe muy duro, durante todos estos años, la suerte se puso de nuestro lado y lográbamos vender con cierta facilidad y crear una cartera de clientes. Con la llegada de la pandemia, el corredor de la comunidad se quedó vacío; sin recibir turistas, vivimos de las ventas por internet, pero apenas llegan al 10 por ciento” expresó Alejandra López.
“Si antes ya no se vendía mucho, ahora prácticamente nada”, lamenta la artesana. Hay meses -continúa explicando- en los que no se ha vendido nada en los puntos de venta e, incluso, tiendas que han cerrado sus puertas. Al final, ves que te quedas con el producto en casa”.
Pese a que los gobiernos municipales y cooperativas artesanales han hecho lo propio , en conjunto con la Secretaria de Turismo para incentivar al consumo local, las compras on line y la promoción de los productos artesanales, esto no ha permitido una reactivación económica ideal para el sector, y con el anuncio de los ayuntamientos de cancelar en lo que resta del año las ferias , festivales y expos artesanales y gastronómicas ha supuesto un nuevo golpe para las decenas de artesanos que acuden cada año a estos eventos.
“Cualquier artesano tiene en una feria un escaparate. Es donde la gente va y ve el producto. No es que se vaya y se haga el agosto, pero sí permite que la gente te conozca y salgan encargos y otro tipo de trabajos”, cuenta Liz quién participaba en festivales como el Ambaró en Atlacomulco, el corredor artesanal de Jocotitlán, y en los carnavales de El Oro y Acambay.