#OpiniónYAnálisis por #CynthiaValeriano
Cynthia Valeriano
Esta semana entrará en vigor la nueva política comercial en Estados Unidos, a decir del Secretario de Comercio de aquel país, Howard Lutnick, en esta ocasión no abra mas pausas o prorrogas, aquellos países que no lograron consolidar un acuerdo bilateral con Trump en estas semanas, verán como se complica la llegada al mercado norteamericano, no solo hablamos de un incremento en los impuestos que deberán de pagar, sino en el retraso en trámites, verificaciones o ingresos a su territorio.
Estamos presenciando el fin de una era, esta época construida a partir de la idea de que gracias a la fuerza del libre mercado global, las economías podían beneficiarse de la diversidad que el mercado ofrece y también encontrarían oportunidades para la colocación de sus productos emblemáticos, mientras se fortalecen y diversifican sus sectores productivos. Esta era que comienza a principios de la década de los ochenta del siglo pasado y que por 40 años definió la estructura económica del mundo.
Pasamos de economías empoderadas que se convirtieron en referentes de medición y desempeño después de la Segunda Guerra Mundial, como Estados Unidos y Rusia, a la conformación de bloques económicos y comerciales que combinaron fuerzas, recursos y proyectos para competir en el mundo, como la Unión Europea, el bloque comercial de América del Norte, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Asociación de Cooperación Económica Asia-Pacifico (APEC), el Mercosur y recientemente los BRICS, gracias a la creación de organismos como el GATT, actualmente la Organización Mundial de Comercio.
De acuerdo con los últimos informes de la OMC, 90 de cada 100 dólares intercambiados en el mundo, se realiza a través de los bloques comerciales que permitieron la expansión de la economía global, para que se de una idea, mientras a finales de 1970 el valor total del PIB mundial era de solo 3.4 billones de dólares, para finales de 1990 esta ya era de 20.68 (bdd), para 2020 de 85.3 billones y para finales del 2024 se calcula que fue superior a los 111.3 billones de dólares, es decir, gracias al multilateralismo comercial, el PIB mundial creció más de 3000%.
El rostro de la economía mundial también tuvo cambios importantes, mientras a finales de 1970 la economía mundial los sectores económicos dominantes eran la industria petrolera que estaba iniciando su rápido ascenso, así como la manufactura que tuvo una aceleración importante desde las guerras mundiales y continúo en expansión, para principios del 2000, los servicios como las finanzas, el comercio, el turismo, la agricultura o la tecnología ya eran considerados relevantes. Si observamos la estructura económica del 2024, veremos que los sectores que más atraen la inversión mundial son la manufactura compleja, los servicios financieros, la minería, y el sector servicios en general con alta tecnología.
El mundo es tan diferente hoy en día que prácticamente no recordamos nada de como funcionaba hace apenas 40 años. Claro que no todo ha sido gloria y crecimiento, a pesar de que nuestra esperanza de vida mundial paso de 59.5 años en promedio en 1970 a 73.3 años en el 2024, solo en esta era la humanidad ha presenciado más de 100 conflictos bélicos después de la segunda guerra mundial, la crisis alimentaria de 1970 a 1980 que afectó a mas 800 millones de personas en el mundo por el desabasto de alimentos en medio de la guerra fría, las hambrunas africanas (principalmente en Somalia y Etiopía) a causa de los conflictos armados después de los procesos de liberación e independencia, la hambruna de Corea del Norte (mediados delos 90´s) conocida como la marcha ardua tras el fin de la guerra fría, la eliminación de la URSS y le crisis económica de Rusia, principal socio de Corea del Norte y más recientemente, la hambruna generada por el cambio climático como el caso emblemático de Haití o a causa de los conflictos bélicos como Gaza.
El ingreso promedio de la humanidad se duplico de 1970 al 2024, lo que provocó que la sociedad también pudiera ser más consciente y preocuparse por el medio ambiente, los derechos humanos, la pobreza extrema, la democracia y la participación ciudadana, pero el número de multimillonarios también, mientras en 1970 nombres como el de David Rockefeller o Henry Ford II encabezaban las listas de apenas entre 100 y 200 multimillonarios mundiales, si nos remitimos a las cifras del 2024, esta cifra llega a más de 2700 personajes con nombres como el de Marck Zuckerberg, Jeff Bezos o Elon Musk, la mala noticia de todo esto, es que a pesar de que al parecer, hay más personas que han incrementado sus posibilidades de riqueza, la desigualdad económica se mantiene prácticamente sin cambios.
La ciencia por otro lado también ha tenido avances significativos, pasamos de hablar de sistemas informáticos que requerían del uso de super computadoras para procesar bases de datos y acelerar los cálculos matemáticos para resolver problemas técnicos a algoritmos sofisticados que han demostrado ser más eficaces que la constitución para moldear el comportamiento humano, a la llegada e irrupción con fuerza de la inteligencia artificial, al uso cada vez más común de la impresión 3D, la realidad virtual y aumentada, la biotecnología para seguir incrementando la esperanza de vida, la exploración espacial y la posibilidad real de vacacionar en el espacio o mudarnos de planeta, la edición genética, la energía renovable después de la era dorada del petróleo, la medicina personalizada, la conectividad 5G o las criptomonedas.
En este punto de la historia, con sus pros y sus contras, viene una nueva configuración y suenan las campanas de una nueva era, se debilitan los organismos internacionales que buscaron preservar la paz y resolver los grandes problemas de la humanidad con consenso y dialogo, el multilateralismo comercial llega a su fin y con ello, las restricciones y un cambio radical en la forma en la que intercambiamos bienes, los gobiernos aún no controlan lo que sucede en las plataformas digitales y la construcción de la paz, hoy en día se ve más lejana que a mediados del siglo pasado, no se trata de solo imponer impuestos extra a los bienes, sino la narrativa y el plan en su conjunto.
La reconfiguración económica propuesta por Estados Unidos, permitirá que otras economías con estructuras similares se afiancen, que las tendencias tecnológicas se masifiquen en los países más avanzados, que la desigualdad se regionalice y que probablemente el conflicto sea la vía.