Durante la presente temporada, uno de los productos que más abundan en los bosques de la sierra norte, son los hongos, que se pueden encontrar en variedades, sobre todo, en las zonas más húmedas, y es que, aunque algunos de ellos, se consideran comestibles, algunos pueden ser tóxicos y traer consecuencias graves ante su consumo.
En Huauchinango los puntos de recolección se sitúan en la parte alta del municipio en áreas naturales protegidas, sobre todo en las regiones nutridas de árboles de ocote y encino.
Las especies más comunes y comestibles son las conocidas como orejas de judío, rojas o blancas, las yemas, moloches, hojarascas, pancitas, tlacuayeles, otras.
Entre los considerados como hongos malos o venenosos, están las yemas con ajonjolí, las orejas moradas, los que tienen exceso de esporas, mal olor o presentan un aspecto gelatinoso.
Por ello, los lugareños a la hora de recoger un hongo consideran el color, olor, modo de crecimiento, gusanos de la zona y si crecen en familia o en solitario, pues estos elementos indican si se trata de un hongo alucinógeno o inclusive mortal al consumirse.
La preparación es muy variada, los hongos son protagonistas de platillos tradicionales y experimentales de la Sierra Norte, desde fritos con ajo, en mole verde o rojo, en quesadillas, asados al comal, en caldillo o combinados con carnes rojas.
Se calcula que, de ese total, se consumen más de 350 especies que crecen de manera silvestre y se pueden comprar crudos o cocinados en los mercados locales e incluso en restaurantes son muy demandados por sus beneficios nutricionales ya que constituyen una buena fuente de proteínas, vitaminas B, C y son muy bajos en calorías.
Resalta también que los hongos benefician económicamente a las poblaciones que los recogen, pues no requiere de inversiones y únicamente basta recorrer los montes para juntarlos.