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#Opinión | Devuelta al expansionismo (parte III): El caso de Estados Unidos

#OpiniónYAnálisis por #CynthiaValeriano

Cynthia Valeriano

A lo largo de su historia, Estados Unidos ha demostrado una tendencia expansionista que ha moldeado su territorio y su influencia en el mundo. Desde la Doctrina Monroe en el siglo XIX hasta las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre la adquisición de Groenlandia, la integración de Canadá como parte de la Unión Americana, la adquisición de la Franja de Gaza para desarrollar un complejo turístico y el cambio de nombre del Golfo de México, se observa una continuidad en la política exterior estadounidense que merece un análisis detallado.

La expansión territorial de Estados Unidos comenzó en el siglo XIX con la doctrina del “Destino Manifiesto”, que sostenía que la nación estaba destinada a expandirse desde la costa atlántica hasta el Pacífico. Este concepto justificó la anexión de vastos territorios, incluyendo la compra de Luisiana en 1803, que duplicó el tamaño del país, y posterior guerra con México (1846-1848), que resultó en la adquisición de California, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah y partes de Colorado y Wyoming. Estas acciones no solo ampliaron el territorio estadounidense, sino que también sentaron las bases para su influencia política y económica en el continente.

La Doctrina Monroe, proclamada en 1823, fue otro pilar del expansionismo estadounidense. Esta doctrina declaraba que cualquier intervención europea en América sería considerada una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Aunque inicialmente se presentó como una política de defensa, con el tiempo se utilizó para justificar intervenciones en América Latina y el Caribe, consolidando la hegemonía estadounidense en el hemisferio occidental.

En los últimos meses, el presidente Donald Trump ha realizado declaraciones que evocan este legado expansionista, por ejemplo, ha manifestado in interés real en adquirir Groenlandia, argumentando que su
control es una “necesidad absoluta” para la seguridad nacional y la libertad mundial, ya que su control permite acortar la distancia entre Estados Unidos y Europa. Esta propuesta ha sido rechazada por Dinamarca y las autoridades groenlandesas, quienes han enfatizado su intención de mantener la autonomía del territorio.

La amenaza contra panamá para recuperar el Canal, una de las rutas marítimas más transitadas del mundo y que conecta eficientemente el océano atlántico con el pacífico, la razón de dicha pretensión en la suscripción del Tratado del Canal ístmico en 1903, a partir del cuál no solo se reconoce la independencia de Panamá sino la inversión y desarrollo del proyecto por parte del gobierno norteamericano. Esta obra fue crucial durante la segunda guerra mundial y la crisis de los misiles en plena guerra fría conta Rusia. Cabe señalar que en la actualidad, Panamá depende económicamente de los servicios de transportación y logística comercial desarrollados a partir de esta infraestructura.

Por supuesto, la propuesta de que Canadá se convierta en el 51º estado de la Unión Americana, afirmando que muchos canadienses desean esta anexión. Estas declaraciones han sido recibidas con escepticismo y rechazo por parte del gobierno canadiense y su población.

Por otro lado, en su narrativa por resolver el conflicto en Medio Oriente entre Israel y Hamas, principalmente a partir del constante ataque militar a la Franja de Gaza, Trump ha propuesto expulsar a más de dos millones de palestinos de la Franja para convertir la zona en un destino turístico, esta
idea ha sido calificada como un crimen de guerra por la comunidad internacional.

Y recientemente, tenemos el caso del cambio de nombre del Golfo de México por “Golfo de América”, en un clarísimo acto de apropiación cultural y atentado contra la soberanía regional. Estas declaraciones y propuestas tienen profundas implicaciones para los países de América del Norte, especialmente en un contexto donde el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está programado para una revisión y posible ratificación en 2026.

En términos políticos, las intenciones expansionistas de Trump podrían generar tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y sus vecinos. La soberanía nacional de Canadá y México se vería amenazada, lo que podría conducir a una reevaluación de las relaciones bilaterales y multilaterales en la región, a pesar del beneficio económico que supone la asociación e integración económica.

Desde una perspectiva económica, las políticas arancelarias y las amenazas de anexión están alterando ya, las dinámicas comerciales en la región, que supondría avanzar y profundizar aún más el proceso de
integración económica en la región que solo en coordinación puede competir con el peso de Eurasia. Y en este sentido, vale la pena ser muy puntuales, no se trata de cualquier tipo de idea descabellada que se le ocurre a alguien en una mesa de domingo, es una narrativa encabezada por el presidente de uno de los países más poderosos del mundo, que genera dudas sobre la estabilidad de la región para seguir invirtiendo, pero también abre oportunidades para quienes quieren aprovechar las ambiciones de un
líder que busca relanzar su economía de forma agresiva.

El interés por todas estas regiones no viene de la nada, no se trata de cualquier disparate, sino de la enorme riqueza que se encuentra en estas regiones o por la necesidad de control rutas de transporte estratégicas quepueden reducir los costos del comercio para las empresas norteamericanas o blindar a estados Unidos de posibles ataques de diversos gobiernos, lo cierto es que no será la única vez que veremos este juego constante para mostrar fuerza primero a través de la amenaza y después a través de la presión económica. No es fácil jugar en este tablero, pero nada podemos hacer para evitar participar.

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