#OpiniónYAnálisis por #PeríclesDeBuenHierro
Perícles De Buen Hierro
Desde hace algunos años, ha crecido de forma alarmante un fenómeno que combina tecnología, necesidad económica y fraude: los llamados montadeudas. Se trata de aplicaciones móviles y sitios web que, bajo una aparente legalidad, ofrecen préstamos rápidos con condiciones aparentemente irresistibles: requisitos mínimos, sin revisión en Buró de Crédito y tasas de interés bajas… al menos al principio.
Según datos del Consejo Ciudadano para la Seguridad de la Ciudad de México, entre 2021 y 2024 se
identificaron 1,073 aplicaciones fraudulentas, de las cuales 171 siguen activas en Google Play, 38 en Apple
Store y 36 en ambas plataformas. El problema no solo radica en su existencia, sino en la facilidad con la que estas apps logran colocarse en las tiendas digitales, donde los requisitos para su publicación se enfocan principalmente en aspectos técnicos y de funcionalidad, dejando de lado temas cruciales como la protección de datos personales, el respeto a la privacidad y la prevención de delitos.
Estas aplicaciones tienen como blanco a personas en situación económica vulnerable: desempleados,
trabajadores informales o familias que enfrentan urgencias como renta, medicamentos o alimentación. Pero ¿se dimensionan realmente los riesgos que implica acceder a estos préstamos? ¿Vale la pena comprometer la privacidad por unos cuantos miles de pesos? ¿Somos conscientes de la información que entregamos sobre nosotros… y sobre nuestros seres queridos?
Al instalar estas apps, los usuarios otorgan permisos invasivos que permiten el acceso a fotos, ubicación,
contactos, historial financiero y más. Esta información se convierte en arma para los montadeudas, quienes ante cualquier retraso en el pago recurren a tácticas de hostigamiento, amenazas y extorsión, no solo contra el deudor, sino también contra sus familiares y amigos.
En muchos casos, estas aplicaciones están vinculadas a entidades financieras registradas como Sociedades Financieras Populares (SOFIPOS) y Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (SOFOMES). Su estatus puede consultarse en el Sistema de Prestadores de Servicios Financieros (SIPRES), administrado por la CONDUSEF.
Sin embargo, el marco regulatorio que rige a estas entidades es menos estricto que el de los bancos, pues fueron creadas para ampliar el acceso a servicios financieros en sectores tradicionalmente excluidos. Esta flexibilidad, aunque nació con buena intención, ha sido aprovechada por operadores sin escrúpulos.
Otro modus operandi consiste en utilizar el nombre o imagen de marcas reconocidas para simular respaldo institucional y ganar la confianza de los usuarios. Esta práctica no solo engaña al consumidor, sino que también daña la reputación de empresas que nada tienen que ver con estos esquemas.
La magnitud del problema exige una respuesta coordinada de autoridades como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Fiscalías estatales, la Fiscalía General de la República (FGR), Policías Cibernéticas, CONDUSEF, la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, y la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
Y aunque muchos usuarios podrían exclamar, como el Chapulín Colorado: “Se aprovechan de mi nobleza…”, lo cierto es que parte de la solución está en el uso responsable e informado de las plataformas digitales. La erradicación de los montadeudas no solo depende de operativos y sanciones, sino de una ciudadanía comprometida a leer la letra pequeña, proteger sus datos y exigir transparencia.