Valle de Tulancingo, Hidalgo.- Menores de edad son enganchados por huachicoleros, para realizar vigilancia en comunidades y puntos cercanos a ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), con objeto dar aviso a los ladrones sobre el paso de oficiales policiacos, o elementos del ejército.
Así lo aseveró Miguel Espejel Huerta, delegado de la Policía Estatal para la región Tulancingo, señalando que “cuando aparentemente vemos a un menor de edad dando la vuelta en bicicleta o motoneta, o simplemente parado en la esquina de una calle, en algunos casos están realizando labores de vigilancia” para las bandas dedicadas al robo, trasiego y comercialización de gasolina robada.
Se conoce que los huachicoleros pagan a los menores de edad, entre 500 y mil pesos por realizar la vigilancia, cuestión que se ha detectado en varios puntos, sobre todo del municipio de Cuautepec, donde además de las zonas cercanas a los ductos, se ha confirmado que también vigilan caminos vecinales o de tierra.
Estos, en razón de que son los caminos de terracería las vías que son más utilizadas para el trasiego de la gasolina previamente saqueada, y los saqueadores de ductos buscan tener espacio despejado para poder circular con su carga.
La situación se ha detectado, lo mismo en zonas urbanas, como las comunidades más grandes, así como la misma cabecera municipal.
En operativos, se ha detectado que los menores de edad envían mensajes vía Whatsapp, e incluso en algunos casos, las bandas los “equipan” con radios, para emitir las alertas en los casos necesarios.
Los mismos menores han aceptado ante los uniformados, que reciben pagos como los referidos, que por las cantidades, son muchas veces irresistibles.
Como parte de las acciones para abatir la situación, las instituciones a cargo de la seguridad pública, por medio de sus áreas de prevención al delito, llevan a cabo pláticas y talleres sobre los riesgos de colaborar en este y otro tipo de delitos.
También se fomentan actividades culturales, artísticas y deportivas, con objetivo de fomentar valores, así como para generar prácticas positivas, que a su vez requieren disciplina y seguimiento.
Sin embargo, el mando aclaró que se requiere el apoyo de los padres de familia, en una auténtica participación activa, “pues por más acciones que se realicen por parte de las instituciones, si los padres no ponen atención de sus hijos, poco serviría el esfuerzo”.
Por Daniel Martínez Martínez