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Las culpables son las gallinas (tienen frio)

por Alibech Hurtado

En la opinión de Cynthia Valeriano

Si con declaraciones desafortunadas, pudiéramos corregir las distintas problemáticas que tiene el país, estaríamos mejor que Noruega.

En fechas recientes y a partir del incremento en la tasa de interés de referencia por parte del Banco de México en 50 puntos base, el presidente López Obrador responsabiliza a la junta de gobierno por la falta de crecimiento económico sin considerar que dicha institución tiene un mandato muy específico en sus documentos constitutivos: Controlar la inflación.

Lo he dicho muchas veces, son muy acotadas las funciones de nuestro banco central, en otros países del mundo, no solo son responsables de controlar la inflación, sino de contribuir al crecimiento económico o incluso de detonar el empleo, pero en el caso de México, su responsabilidad es muy concreta.

¿En quien si recae toda la responsabilidad de generar las condiciones para que el país crezca con estabilidad? En el gobierno federal a través de sus distintas instituciones económicas cuyas acciones deben estar articuladas y en la medida de lo posible ser consistentes con la política monetaria emitida desde el Banco Central, a pesar de ello, el Presidente pierde un tiempo valiosos en buscar culpables de la situación actual, cierto es que la pandemia genero una situación de inestabilidad económica mundial, pero ciertamente hay escenarios que en la comparativa muestran lo limitado de los esfuerzos realizados desde el gobierno federal.

¿Por qué no funciona del todo la política monetaria restrictiva de elevar las tasas de interés en México para reducir la inflación? Porque no existe una política fiscal de gasto público que sea consistente con esta, ya que, en lugar de apostarle a elevar la producción de alimentos, seguimos entregando recursos directos y culpando al clima o a la falta de disposición de las gallinas para detener el crecimiento rampante de los precios en la canasta alimentaria, en un país en donde un producto tan estratégico como el huevo ha elevado su precio en más de un 25% sólo en lo que va del año.

El huevo, es sin duda, un alimento indispensable en la dieta de los mexicanos, que consumen poco más de 25.2 kilos al año por persona, seguido por el pollo con 33.6 kilos per cápita, de acuerdo con las cifras proporcionadas por la Unión Nacional de Avicultores al cierre del 2022.

Y aunque tanto en Estados Unidos como en México la gripe aviar ha provocado el sacrificio de poco más de medio millón de ejemplares, la cifra no es ni el 1% del inventario avícola nacional, de acuerdo con cifras de Senasica, ¿a que se debe el encarecimiento de este producto entonces?, se debe fundamentalmente a afectaciones sistémicas, muchas de ellas originadas por la propia visión política gubernamental, que se suman a la lista de condiciones adversas y fenómenos que no podemos controlar. Desde recortar el presupuesto de instituciones clave para la vigilancia del sector agropecuario como la Senasica, que es la instancia encargada de aplicar el Programa de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria y que, entre otras cuestiones, verifica que las empresas del sector no lleven a cabo prácticas que distorsionen el mercado como el acaparamiento de producto o la especulación para elevar el precio.

La Sader, antes Sagarpa, ha mantenido una serie de recortes y eliminación de programas muy importantes, en su inmensa mayoría encaminados a elevar la productividad agropecuaria, mientras que para el 2018 el presupuesto aprobado de la dependencia fue de 72,125.3 millones de pesos, para el 2022 fue de apenas 53, 088.97 millones de pesos, y aunque para el 2023, considerando la tendencia de la inflación impactada por el elevado costo de la producción de alimentos, toman la decisión de elevar el presupuesto a 70, 527.9 millones de pesos, la mayor parte del presupuesto se destino al Programa de apoyo a fertilizantes y al Programa de Producción para el Bienestar.

Durante los sexenios previos, se analizaron a detalle las reales necesidades de los productores agropecuarios, concluyendo con la construcción de un sólido escenario, en el que romper las barreras de acceso al financiamiento era fundamental debido a la forma en la que contribuye al crecimiento de los productores, pero la política de financiamiento no solo fue desdeñada (por considerarla neoliberal) sino sustituida por una serie de programas de entrega directa de recursos, que sólo contribuyeron al rezago económico y a elevar la rapidez con la que algunos productores, sobre todo los más pequeños, han abandonado todo intento para elevar la producción, debido a una política agropecuaria que compensa con subsidios la pequeña producción.

No es un asunto menor, México durante años se ha encontrado en los primeros 12 lugares de producción de alimentos en el mundo, por la diversidad de sus microclimas, el abasto de agua, la fertilidad de sus tierras e incluso su ubicación geográfica y una enorme extensión de tierra cultivable (24.6 millones de hectáreas, mas o menos el 12.61% de su superficie total), mientras países asiáticos como China cuentan con menos del 50% de la superficie destinada a la producción de alimentos con altos rendimientos a través de una fuerte inversión pública en innovación, tecnología e investigación que les permitieron en 2020 alcanzar la autosuficiencia alimentaria.

¿Por qué estas diferencias? ¿lo anterior quiere decir que los chinos son mejores que los mexicanos para la producción de alimentos o que tienen mejores condiciones de tierras y climas para producir más?. No, lo anterior solo quiere decir que estamos siguiendo el camino equivocado, el más fácil, pero el que claramente se agota más rápido, la producción agrícola no debe de depender de la existencia solamente de apoyos directos o entrega de fertilizantes o semillas, que en muchos casos, distan de tener la mejor calidad, lo que el campo necesita es inversión real, desarrollo tecnológico, investigación y aplicación de mejores prácticas, mejores herramientas de comercialización y acceso al financiamiento.

¿Queremos resolver este dolor de cabeza llamado inflación?… Empecemos por el campo.

Cynthia Valeriano

Profesora de Economía del Tec de Monterrey, Campus Toluca

cvaleriano@tec.mx

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