“No hay nada que festejar”: el otro rostro del 10 de mayo para las madres buscadoras
Berenice León
Para miles de mujeres en México, el 10 de mayo suele representar reuniones familiares, flores, abrazos y celebraciones. Sin embargo, para las madres buscadoras, la fecha tiene otro significado: salir a las calles con la fotografía de sus hijos desaparecidos, exigir respuestas y sostener la esperanza de volver a encontrarlos.
Ese es el caso de Inocencia González, madre mexiquense originaria de Acambay, quien desde hace un año y cinco meses busca a su hija Cynthia, estudiante de Ingeniería Petrolera en la Universidad Veracruzana (UV), desaparecida el 12 de junio de 2024 en Poza Rica, Veracruz, cuando se dirigía a la fiscalía para denunciar presunto acoso por parte de policías estatales.
Desde entonces, el Día de las Madres dejó de ser una fecha de celebración para convertirse en un recordatorio permanente de ausencia, incertidumbre y lucha.
“Este 10 de mayo para mí no hay algo que festejar, porque un 10 de mayo de hace 2 años me habló mi hija que la unidad que la acosaba estaba atrás de ella. Por vídeo llamada me dijo: “mamita me gustaría estar ahí contigo pero yo tengo que estar hasta acá y tú hasta allá mamita. Sabes que te amo, y sabes que tú eres lo más importante para mí”, recordó Inocencia.

Para la señora Inocencia, el 10 de mayo es una fecha marcada por el dolor y la exigencia de justicia. Mientras otras madres celebran, ella se prepara para volver a marchar y pronunciar el nombre de su hija desaparecida.
“No hay nada que festejar, hoy tengo que volver a salir a gritar el nombre de mi hija, y hoy 10 de mayo tengo que volver a salir a las calles con miles de madres que vamos a salir a gritarle al Gobierno indolente que nuestros desaparecidos no están”.
La experiencia de convertirse en madre buscadora, explica, transformó por completo su vida. Lo que antes era la cotidianidad de una madre y ama de casa, hoy implica aprender sobre procesos legales, medidas de seguridad y búsqueda de personas desaparecidas.
“Los más difícil que ha sido para mí, es que se la pasaron revictimizandome tanto colectivos de Veracruz como otros colectivos también porque nunca te dejaban preguntar cosas, y el hoy decir que soy madre buscadora, porque los soy es la parte más difícil de mi vida que me ha tocado vivir , no lo pedí, pero en este tiempo de crisis de desapariciones de personas, ya nadie esta exento a pasar esta situación, ya sea una madre buscadora, un hijo ,una hermana buscadora”.
“Las madres buscadoras estamos aquí, de ser una ama de casa y mamá, ahora soy una madre con bota táctica, con medidas de seguridad que a lo mejor uno no necesitaba porque mi vida era feliz; no era millonaria pero era feliz porque tenía a mis hijos”.

Además del dolor por la desaparición, Inocencia señala las dificultades que enfrentan las familias durante los procesos de investigación y búsqueda, donde muchas veces terminan realizando tareas que corresponderían a las autoridades.
“A la sociedad le pido empatía, el que nosotras solicitemos eso y a las autoridades sus obligaciones,es porque las autoridades no hacen nada , los desparacidos no van a llegar caminando a un escritorio donde se la pasan sentados todo el día, porque por parte de mi PDI me mandan capturas de un copy page que están realizando esto y el otro, eso no es una búsqueda, realmente es salir a buscar nuestros desaparecidos, entonces yo tengo que hacer el trabajo de policía de investigación, tengo que hacerla de perito, de forense, de psicología”.

Pese al desgaste emocional y físico que implica la búsqueda, la señora Inocencia asegura que su principal motor sigue siendo su hija y la esperanza de poder encontrarla.
“A mí lo que me da fuerza , que si al inicio cuando mi hija desapareció estaba cerrada de ojos, no sabía nada ,no tenia contexto, no sabía nada ,como dirigirme a un fiscal, al MP, a la policía de investigación, cuales eran los derechos de Cynthia, cuales eran mis derechos como víctima indirecta, no sabía, pero hoy mi fuerza es mi hija, el salir adelante es Cinthya”.
“Mi familia, mis otros hijos me apoyan en esta causa ,son mi fuerza también ellos porque también tenemos que hacer un círculo para ese círculo llegué hasta donde esté Cynthia, mi máxima es encontrarla en vida porque eso es lo que estoy haciendo, buscándola en vida, me ha costado mucho si; pero sigo esta lucha , a casi dos años de su desaparición”.

A casi dos años de la desaparición de Cynthia, la señora Inocencia mantiene firme un deseo: poder encontrar a su hija mientras ella, como madre, siga con vida.Esa esperanza, asegura, es la que le da fuerza para continuar en la búsqueda y salir este 10 de mayo a las calles junto a miles de madres buscadoras que siguen esperando respuestas.