#OpiniónYAnálisis por #CynthiaValeriano
Cynthia Valeriano
Recientemente se publicó la última reforma a la Ley del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) en México, a pesar de las dudas y cuestionamientos que la iniciativa generó en su paso por el Congreso de la Unión dominado por Morena y sus aliados.
Esta modificación legal se enmarca en el ambicioso plan de la presidenta Claudia Sheinbaum para construir un millón de viviendas de interés social durante su sexenio, con 3 eventuales repercusiones
económicas: 1) Alentar la economía a partir del resurgimiento de la industria de la construcción en alianza con el sector público, recordemos que la construcción ha tenido un mal año durante el 2024
con una contracción mayor al 8% en comparación con el 2023, 2) Desarrollar vivienda social para reducir el déficit del que se ha beneficiado el sector inmobiliario, principalmente en el centro de las ciudades más importantes de cada entidad tratando de equilibrar un mercado caracterizado por rentas elevadas y disputa por los espacios con las zonas comerciales, y 3) Satisfacer las demandas de un sector de su electorado, principalmente jóvenes, que no pueden acceder a créditos de vivienda en tiempos donde la tasa de interés esta elevada, tienen poco ahorro de vivienda o empleos informales que nos les permite acceder a esta.
Pero para poder emitir una opinión, primero es crucial remarcar los aspectos notables de la misma:
- La versión anterior de la Ley del Infonavit establecía al instituto principalmente como una entidad financiera encargada de otorgar créditos a los trabajadores para la adquisición de viviendas, sin
facultades directas para la construcción de estas, esto se debe a las enormes irregularidades y poca viabilidad de la industria durante sexenios anteriores. Con la reforma, el INFONAVIT deberá crear una empresa filial en un plazo máximo de 30 días, encargada de dos modelos de negocio: Por un lado, la construcción de viviendas de interés social, ampliando su rol de financiador a desarrollador inmobiliario y por el otro, la administración de la vivienda social, esta filial, si bien no se especifica que figura jurídica tendrá, si se señala que no será una paraestatal, sino que deberá constituirse en concordancia con las normas aplicables al derecho privado ya que tendrá “plena capacidad de gestión”, es decir, debe auditarse, pero sus decisiones, administración de recursos, suscripción de contratos y convenios y contratación de créditos, se realizarán desde la perspectiva de una empresa privada, lo que genera enormes dudas sobre su pertinencia, considerando que los recursos con los que se pretende construir y administrar el otorgamiento de la vivienda son de origen público.
1) La administración y operación del Infonavit se regían bajo un esquema tripartito, con representación equitativa de los sectores gubernamental, laboral y empresarial en sus órganos de gobierno. Aunque se mantiene el esquema tripartito en los órganos de gobierno del Infonavit, la reforma reduce el número de integrantes de 45 a 30 en la Asamblea General y el Consejo de Administración de 15 a 12, con la finalidad de agilizar la toma de decisiones, pero manteniendo la representación paritaria.
2) Se implementará un programa de arrendamiento social con opción a compra, permitiendo a los trabajadores rentar viviendas construidas o administradas por el Infonavit, con la posibilidad de adquirirlas en el futuro, es una política pública sin duda innovadora, sin embargo, existen enormes desafíos en torno a la estructura necesaria para la correcta gestión y evitar caer en prácticas de acaparamiento de vivienda con fines de explotación comercial o atender lo relacionado con las labores de mantenimiento de dicha vivienda social, así como la sostenibilidad de la política en el largo plazo por los enormes costos asociados a la propuesta, que difícilmente serán recuperados con el pago propuesto,
2. La reforma otorga facultades a la Secretaría de Hacienda, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la Auditoría Superior de la Federación (ASF) para supervisar y fiscalizar las operaciones del Infonavit y el uso de los recursos de las subcuentas de vivienda de los trabajadores.
Por supuesto la aplicación de la norma, que se vinculará principalmente con la creación de la empresa filial, contempla la utilización de 2.4 billones de pesos de las subcuentas de vivienda de los trabajadores para financiar el programa de construcción, que es uno de los mayores cambios que la reforma tiene, así como la eventual ampliación de la estructura operativa y la selección del personal técnico adecuada que lleve a buen puerto la iniciativa.
Aunque se han ampliado y definido diversas funciones en materia de supervisión, seguimiento y rendición de cuentas, tenemos historias verdaderamente oscuras d ellos tiempos en los que el INFONAVIT se dedicó a la construcción de vivienda social, principalmente con señalamientos de malversación de recursos, peculado, sobornos e influyentismo que dañaron seriamente la credibilidad de la institución.
Finalmente, pero no menos importante, se encuentra el tema de la planeación urbana, de acuerdo con las aproximaciones del programa Hábitat de la ONU, hacia el 2050 más del 70% de la población mundial vivirá en ciudades, por lo que no solo se tratará de desarrollar vivienda que cumpla con las mejores condiciones y normas de seguridad, asequibilidad, calidad y bienestar social, sino que, dichos proyectos deben considerar la ampliación de servicios básicos, transporte público y oportunidades laborales, evitando la creación de desarrollos habitacionales aislados que puedan derivar en problemas sociales y económicos peores, así como la utilización de prácticas de construcción sostenible, utilizando materiales ecológicos y tecnologías que minimicen el consumo energético y las emisiones de carbono.
La iniciativa tiene muchas lagunas y preguntas aún por contestar, se espera que a partir de la creación de la filial, muchas de estas dudas se resuelvan, pero sin duda, la más importante gira en torno al manejo financiero y presupuestal, ya que no se debe comprometer la estabilidad financiera del Infonavit ni los ahorros destinados a la jubilación de los trabajadores o a las subcuentas de vivienda, aunado a lo anterior, sigue la pregunta en el aire, con tantos asuntos que atender con la misma cobija presupuestal ¿De donde se obtendrán los recursos para evitar el endeudamiento excesivo o desvío de recursos de otros sectores esenciales?.